Te pienso

Qué fácil olvidamos, qué fácil se nos van los recuerdos como arena que sopla el viento. Acusar de culpa a uno es un acto de cobardía, yo te acuso de cobarde por no afrontar lo que pudo ser más que dos noches de diversión y ron; pero de alguna manera te absuelvo, quizá fue lo mejor que pudiste haber hecho porque no estamos forjados para querer, o tal vez fue lo peor porque no hay nada más frustrante que no hacer nada, ni siquiera intentarlo.

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