Song to the Siren

On the floating, shapeless oceans
I did all my best to smile
til your singing eyes and fingers
drew me loving into your eyes.

And you sang “Sail to me, sail to me;
Let me enfold you.”

Here I am, here I am waiting to hold you.
Did I dream you dreamed about me?
Were you here when I was full sail?

Now my foolish boat is leaning, broken love lost on your rocks.
For you sang, “Touch me not, touch me not, come back tomorrow.”
Oh my heart, oh my heart shies from the sorrow.
I’m as puzzled as a newborn child.
I’m as riddled as the tide.
Should I stand amid the breakers?
Or shall I lie with death my bride?

Hear me sing: “Swim to me, swim to me, let me enfold you.”
“Here I am. Here I am, waiting to hold you.”

 

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Every new beginning…

I know who i want to take me home!

Que le vamos a hacer…

¿Qué voy a hacerle yo?
si me gusta el whisky sin soda,
el sexo sin boda,
las penas con pan.

¿Qué voy a hacerle yo?,
si el amor me gusta sin celos,
la muerte sin duelo,
Eva con Adán.

Receta en The CookBook

Deme un Tylenol pa’l mal de cuerpo
y un Diasepán para olvidar
un galon de suero esta perfecto
y un lexotán para volar

Deme un Valium mil pa’ estar bien muerto
y que no me de por recordar
un Tagamet para lo incierto
y un Prozac pa’ despertar

Ese fantasma tuyo que es una hepatitis C
que no lo cura ni un ttransplante
deme un Dormicum para privarme
y un Vivarin pa’ despertar

Ya sé que no traigo receta
que es pura automedicación
mas no hay doctor anacorta
que cure tan rara aflicción

* Agregue allí un parde laxantes
para expulsar esta ilusión
de que sea tu lo que eras antes
y se me alivie el corazón

Y un Pepto Bismol se me olvidaba
por aquello de la indigestión.

Disculpe usted la analogía
busco una cura a mi aflicción
no pudo la psicología
reanimarme el corazón.

Y deme un Demerol pa’ que no duela
y Cortizona pa’ la hinchazón
de que esto es peor que un mal de muela

Ya sé que no traigo receta
que es pura automedicación
mas no hay doctor anacorta
que cure tan rara aflicción.

* Agregue…

Una receta pa’ olvidar
una vacuana contra el llanto
deme una pomada para el corazón
y un jarabe para el alma.

Una receta pa’ olvidar
una vacuana contra el llanto
por eso buscon en la farmacia
el remedio pa’ olvidar

Una receta pa’ olvidar
una vacuana contra el llanto
y si de algo sirve esta receta
mandale una copia a ella

 

19 días y 500 noches

Para escuchar esta cancion es obligatorio poner play en el video de youtube.

Lo nuestro duró
lo que duran dos peces de hielo
en un güisqui on the rocks,

en vez de fingir,
o, estrellarme una copa de celos,
le dio por reír.

De pronto me vi,
como un perro de nadie,
ladrando, a las puertas del cielo.

Me dejó un neceser con agravios,
la miel en los labios
y escarcha en el pelo.

Tenían razón
mis amantes
en eso de que, antes,
el malo era yo,
con una excepción:
esta vez,
yo quería quererla querer
y ella no.

Así que se fue,
me dejó el corazón
en los huesos
y yo de rodillas.
Desde el taxi,
y, haciendo un exceso,
me tiró dos besos…
uno por mejilla.

Y regresé
a la maldición
del cajón sin su ropa,
a la perdición
de los bares de copas,
a las cenicientas
de saldo y esquina,
y, por esas ventas
del fino Laina,
pagando las cuentas
de gente sin alma
que pierde la calma
con la cocaína,

volviéndome loco,
derrochando
la bolsa y la vida
la fui, poco a poco,
dando por perdida.

Y eso que yo,
paro no agobiar con
flores a María,
para no asediarla
con mi antología
de sábanas frías
y alcobas vacías,
para no comprarla
con bisutería,
ni ser el fantoche
que va, en romería,
con la cofradía
del Santo Reproche,

tanto la quería,
que, tardé, en aprender
a olvidarla, diecinueve días
y quinientas noches.

Dijo hola y adiós,
y, el portazo, sonó
como un signo de interrogación,
sospecho que, así,
se vengaba, a través del olvido,
Cupido de mi.

No pido perdón,
¿para qué? si me va a perdonar
porque ya no le importa…
siempre tuvo la frente muy alta,
la lengua muy larga
y la falda muy corta.

Me abandonó,
como se abandonan
los zapatos viejos,
destrozó el cristal
de mis gafas de lejos,

sacó del espejo
su vivo retrato,
y, fui, tan torero,
por los callejones
del juego y el vino,
que, ayer, el portero,
me echó del casino
de Torrelodones.

Qué pena tan grande,
negaría el Santo Sacramento,
en el mismo momento
que ella me lo mande.

Y eso que yo,
paro no agobiar con
flores a María,
para no asediarla
con mi antología
de sábanas frías
y alcobas vacías,
para no comprarla
con bisutería,
ni ser el fantoche
que va, en romería,
con la cofradía
del Santo Reproche,
tanto la quería,
que, tardé, en aprender
a olvidarla, diecinueve días
y quinientas noches.
Y regresé…